cómo comenzó …

Para la foto de la contra portada no dudé un segundo en que fuera de nuevo mi amigo y fotógrafo Eduardo Funes. Me fotografió para mi primera novela “La promesa del francés” y tenía claro que sería  de nuevo él, el que captaría la magia de “Cuando el mundo se para a tus pies”.
Al igual que en la portada, en la contra, también quise plasmar en una sola imagen varios mensajes, entre ellos el amor y el respeto por los animales, lo que me llevó a fotografiarme con mis fieles compañeros de camino. Pero lo que en un principio resultó una idea tierna y divertida, al cabo de un tiempo se convirtió en un pequeño suplicio para ellos. Y cómo en el libro, uno de los muchos mensajes que doy, es ser coherente con uno mismo, tras varias tomas imposibles, me di cuenta que era absurdo seguir insistiendo en querer salir en una sola foto los tres guapos a la vez. Así que decidí aplicarme mis propios consejos y opté en fotografiarlos por separado. El problema surgió cuando tuve que decidir que foto elegir, no quería dejar fuera a ninguno y “tiré por la calle de en medio”, plantificándome en la contraportada con los dos. Y aunque tengo que reconocer que Pichu sale mejor que Yoryet, los tres estamos contentos con los resultados, al fin y al cabo, cómo dice el cuento…la verdadera belleza está en el interior, y de eso mis hermanos perros están repletos.

                                       

 

 

 

 

 

 

 


 

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