La historia de la humanidad ha transcurrido siempre a través de ciclos y patrones.

Una manera de comprobarlo es por medio de la moda. En ella vemos la repetición de cada temporada con pequeñas variantes de diseñador@s teansgresores que la hacen más variables, pero que en el fondo no deja de ser una especie de reactivacion sobre los mismos modelos.

Los seres humanos pertenecemos a la naturaleza, al igual que la tierra, vivimos y evolucionamos por medio de ciclos, por lo tanto, somos seres cíclicos y a temporales.

El sistema nos hace creer que todo es cuestión de tiempo y nos invita (pensaba decir de manera sutil, pero ya es descaradamente), a que compremos compulsivamente para mantenernos en un continuo flujo de consumo.

La curiosa paradoja, es que es la propia moda la que nos demuestra de que el tiempo realmente no existe.

Si comparamos la moda con la humanidad nos daremos cuenta de que todos somos en potencia los diseñadores de nuestras vidas, y que venimos a este mundo para recorrer un camino de evolucion. Y, a la vez que crecemos en conciencia, vamos dejando nuestros reflejos de perfección en los tejidos de cada creación.

Salvando la diferencia de calidad y textura, la tecnología está muy presente en la industria, por lo que podríamos asegurar que la moda es una representación perfecta de la física cuántica, ya que en cualquier pasarela del mundo las prendas viajan en el espacio y el no-tiempo de su ciclo vital para presentar las últimas colecciones de temporada en universos paralelos.

Para ello os dejo como claro ejemplo esta foto, con un conjunto que se podía llevar perfectamente en los años cuarenta y que lo llevo hoy en día.

Más adelante, si os apetece, os puedo enseñar otros conjuntos que pueden quedar muy actuales y que tienen muchos años (como yo jaja). Y cómo lo que verdaderamente importa es divertinos mientras aprendemos a ser seres divinos y perfectos, seguiremos aportando nuestro granito de arena para vivir y conseguir en todos los aspectos de la vida un mundo mas libre y sano.

Por último deciros que, todo lo que llevo puesto en la foto, tiene más de cuatro temporadas, por lo tanto, es otra demostración a pequeña escala de la intemporabilidad de la moda y la relatividad a la hora de vestir.

Desde aquí os animo a mi reto personal: demostrarles al mundo de que podemos ir mon@s sin depender ni ser esclav@s de la moda.

Os apuntáis?

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