La mayoría de las veces nos cuesta mucho soltar.
El miedo, el apego, las creencias, las dudas, las críticas y los juicios nos obligan y atan a personas, emociones, situaciones y cosas materiales.

El alma siempre nos habla, es importante escucharla, ella sabe que, para crecer y avanzar en nuestro caminar es necesario estar preparados para cuando llegue el momento saber renunciar, soltar y liberar.

Es importante que hagamos un profundo ejercicio de conciencia y saber diferenciar si nos mantenemos por un amor bien entendido hacia nosotros mismos o, si por el contrario, movidos por intereses ajenos al amor verdadero nos aferramos a una relación, amorosa, familiar, laboral o de amistad por pura necesidad.

La mayoría de las veces nos hacemos cargo de relaciones y situaciones que nos hacen daño por miedos y un mal entendido egoísmo y preferimos llevar una pesada carga antes que enfrentarnos a nosotros mismos.

Saber soltar la carga que nos hemos obligado a llevar, es aprender a aceptarnos y a querernos sin condicionamientos, comprendiendo que, por mucho que amamos o deseemos, es necesario liberarnos de lo todo lo que nos hace daño.

Aceptar que para nuestro crecimiento interior hay que dejar emociones a lo largo del camino, es permitirnos a nosotros mismos seguir nuestro avanzando, entendiendo que, dar la espalda y no mirar a tras es lo mejor que nos puede pasar.

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