Una vez más nos visita el otoño y con él, el aprendizaje del desapego. Llenos de confianza nos entregamos a una nueva estación con la certeza de que todo tiene un principio y un fin. Sin miedo a la carencia y abriendo nuevos espacios, nos despojamos sin arrepentimientos y con amor de lo que ya hemos usamos. Convencidos de que nuevas hojas renacerán en nuestras vidas y nuevos frutos nos alimentarán el cuerpo y el alma, vamos siendo conscientes de que para nuestra evolución es necesario un tiempo de maduración. Es por lo que el otoño nos ofrece esa preparación en la que poder convertir nuestro hogar en un espacio amable y confortable donde disfrutar de nuestros seres queridos y de nuestra propia soledad. Es por lo que frutos cómo las moras y las frambuesas rojas y negras nos animan a pasear por los bosques en plena comunión con la naturaleza. Al igual que las setas, tras las primeras lluvias nos llaman a caminar en un estado de reflexivo bienestar. Dando por bueno el tiempo pasado, recibimos las jugosas manzanas y los membrillos, las castañas, las nueces y los higos, todos se ofrecen junto con los clavos de olor y la canela en rama a ser preparados en compotas o dulces asados. Y, cómo muestra de confianza de la madre tierra, nos ofrecerá un año más, las generosas verduras cómo la calabaza y el calabacín que nos enseña en cada nueva cosecha la abundancia e infinitud que la vida nos regala.

Cómo ya sabéis que me encanta cocinar con los frutos de la temporada, os dejo unas recetas ricas, nutritivas y fáciles de preparar. Por favor, a la hora de comprar evitar los envoltorios de plásticos. Contaminan el medio ambiente y el propio alimento. Si podéis comprar en los mercados tradicionales mucho mejor. Los alimentos no están tan manipulados y fomentamos a los agricultores y el pequeño comercio. Si cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena conseguiremos un comercio más justo y un medio ambiente más saludable.

Antes de elaborar cualquier comida, es muy importante agradecer, bendecir y honrar todos los alimentos que vamos a preparar. Y por supuesto, hacerlo con mucho amor.

Crema de setas y castaña

Ingredientes: -75 gramos de castañas – 2 cebollas – 1 diente de ajo – 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen – 1 brik pequeño de nata – 200 gramos de setas variadas (champiñones, boletus etc.) – 1/2 de agua

Preparación:

Una vez limpias las castañas y las setas, pelamos y picamos las cebollas y el ajo. Ponemos en una cacerola el aceite a fuego medio para sofreír la cebolla y el ajo. Cuando estén dorados añadimos las castañas y las setas (troceadas) y la rehogamos. A continuación, le añadimos la nata y medio litro de agua aproximadamente, le añadimos sal y pimienta y lo dejamos hervir una media hora a fuego lento. Pasado el tiempo, retiramos del fuego y lo pasamos a una batidora hasta hacer una crema fina.

 

Y para postre un Pastel de batata súper fácil de hacer sano y riquísimo.

Ingredientes:

-5 ó 6 batatas medianas – 4 ó 5 cucharadas soperas de panela -3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen -12 nueces peladas -coco rallado.

Preparación:

Hervimos las batatas hasta que estén blandas. Las escurrimos bien y las pelamos. Las colocamos en un molde alargado y con un tenedor las trituramos y mezclamos junto con el aceite, la panela y las nueces troceadas hasta crear una pasta compacta. Una vez enfriada, la desmoldado en una fuente alargada y lo cubrimos entero con coco rallado.

Recordar que todos estos platillos tan sanos y ricos saben aún mejor si se comparten en familia o con los amigos.

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